sábado, 31 de marzo de 2012

ESCAPADA A LONDRES

Publicado por Dina Oltra en 9:33
RELATO VIAJE A LONDRES: CRIS Y JORGE
Cris y Jorge son dos buenos, queridos y viejos amigos que decidieron hace unos meses hacer una escapadita a Londres. El plan era 6 días en la ciudad visitando cosas un pelín fuera de los circuitos típicos, con una par de paradas obligatorias, el British y Greenwich y su meridiano.
Así lo planeamos y este fue el resultado

POR FIN VOLVIMOS A LONDRES!

El plan fue pensado para seis dias de viaje pero cuatro de estancia real, pues el primero y el último fueron de ida y vuelta.

Primer dia.
Era sábado, con lo que nuestro objetivo era el mercado de Portobello y el barrio de Notting Hill. Cogimos el Metro en la estación Victoria y nos bajamos en Notting Hill Gate (linea roja), tempranito porque pensábamos aprovechar bien el dia.

Recorrimos Portobello Road de cabo a rabo y nos maravillamos con la cantidad de gente, de puestos, y sobre todo de comida. Es un barrio muy pintoresco, con las casas bajas de colores y puestos donde te venden infinidad de cosas que ni imaginas. Una vez visitado el mercado, comido una crepe y tomado un café para recuperar fuerzas, decidimos caminar hasta la hora de comer, para ver la ciudad.Volvimos caminando hasta Notting Hill Gate y bajamos por Kensington Church Street hasta Kensington Square, una de las plazas más antiguas de Londres, y donde vivieron personajes ilustres como el pintor Burne Jones.

Caminamos otro poco hasta el Albert Memorial por Kensington Road, para ver el Royal Albert Hall, uno de los auditorios más conocidos del mundo.

Una vez allí decidimos coger un autobús que nos dejara en Hyde Park Corner, para luego visitar el parque (en busca de Peter Pan), pero se puso a llover, así que nuestra tarde fue algo distinta. Comimos allí mismo en Hyde Park Corner, en una de las muchas cadenas de comida que hay en Londres, y cogimos el metro dirección Tottenham Court  Road, destino: BRITISH MUSEUM.
Fascinante museo lleno de maravillas pero para mi gusto llenísimo de gente. Eso sí, Grecia, Egipto y Asiria nunca decepcionan, y se pueden hacer foto a troche y moche, así que...

A las 5,30 todo el mundo fuera, así que no nos quedaba otra que pasear por la ciudad. Elegimos lo más cercano y lo que más nos apetecía: Covent Garden. Por allí buscamos entre otras maravillas, la Librería Stanford, recomendado por Dina y que no decepcionó en absoluto; o la Neil Yard, que a esas horas estaba muy poco animada, la verdad, pero que a medio día debe de ser un hervidero... Y el mercado sigue en sus sitio con todo su esplendor.



Como no podía faltar la half pint, para acabar el dia, nos sentamos en una cervecería cerca de Charing Cross, The Chandos (29 Saint Martin´s Lane), que estaba de bote en bote y donde una pareja de españoles igual de perdidos que nosotros nos cedió su sitio al marcharse, para poder descansar el cuerpo. Cuando ya habíamos retomados fuerzas, nos fuimos a cenar, allí alado mismo, al Spaghetti House, que ya conocíamos del viaje anterior, y recuperamos fuerzas con unos estupendos spaghettis y un tiramisú.
Segundo día
El British era el plan para el domingo, pero como ya lo habíamos visitado, decidimos revisitar los iconos de la ciudad de camino al Museo de la Guerra. Desde Victoria caminamos hacia la abadía de Westminster, admiramos el Big Ben, el Parlamento, cruzamos el puente de Westminster.


Y desde allí emprendimos camino por el South Bank hasta el Imperial War Museum (metro Lambeth North- linea marrón).
Este día transcurrió en el museo, y cuando nos dimos cuenta eran las 5,30 y estaban cerrando las puertas. Porque la verdad es que es un museo increíble, (salvo por la comida, claro) del que no te cansas y donde puedes aprender un montón de cosas. Y los museos son nuestro punto débil, hay que decirlo.

Cuando salimos, tocaba un poco de callejeo nocturno y una pinta. Nos dirigimos al corazón de la ciudad, Regent Street, Carnaby Street y la pinta cayó en una cervecería de las muchas de la cadena White Horse en pleno Soho (16 Newburgh Street ), con buena música y mejor ambiente.
Después, como aun quedaban un par de horas hasta la hora de recogerse, decidimos ir en busca de Sherlok Holmes. Sabíamos que a esas horas estaria cerrado, pero fuimos en su busca igual.

Cogimos el metro en Picadilly hasta Baker Street (linea marrón), y allí nada más salir del metro, una señal indicaba que a menos de 500 metros está la casa de Sherlok Holmes. Y allí está, la casa tienda que al final nos quedamos con ganas de visitar, llena de cosas curiosas, en el 221B de Baker Street.

Esa noche decidimos coger un autobús que nos dejara en el hotel, y allí mismo nos subimos a uno que iba hasta Victoria. Es muy recomendable viajar en autobús, y si se puede, subirte al piso alto y contemplar la ciudad que discurre ante ti.
Tercer día
El lunes fue el dia recomendado por Dina para hacer nuestra visita a Greenwich. Madrugamos un poquito, cogimos el metro hasta London Bridge (linea negra) y allí cogimos un tren que en poco menos de 20 minutos nos dejó en Greenwich. Desde la estación caminamos hasta la oficina de información y allí nos informaron de todo, horarios, precios y demás. Salimos al parque y lo primero fue visitar el  Royal Naval College, abierto al públco y “free”, como casi todo, con sus salas de frescos impresionantes y sus patios, y unas vistas increíbles de la otra orilla.

Subimos desde allí hasta el Observatorio y emprendimos el viaje por los misterios del universo, y por la historia de la contemplación de las estrellas, vimos el telescopio del XVIII (el más grande del mundo), y cruzamos el meridiano.

Y llegó la hora de comer. Y yo llevaba dias con antojo de “fish and chips”, queria probarlo. Y en el primer sitio que nos gustó, nos decidimos, allí mismo, a la puerta del parque, en la King William Walk, en un sitio de cuyo nombre no logro acordarme pero con muy buena pinta. Y estaba muy bueno! Eso sí, preparaos para entender el inglés de un oriundo de Greenwich, porque tiene tela.
Decidimos dedicarle la tarde al último museo que queríamos ver: el Natural History Museum. Así que cogimos el metro en Greenwich (linea Docklands) hasta South Kensington (lineas verde y amarilla) pasando antes por Canary Warff, impresionante barrio junto al rio, que parece sacado del mismísimo Nueva York y que nos tuvo un buen rato mirando para arriba por la altura de sus rascacielos.
Llegados a South Kensington, nos dirigimos hacia el museo y quedamos impresionados por el tamaño del edificio y su majestuosidad. Dentro sólo pudimos estar tres horas, porque ya sabeis que en Londres todo cierra pronto, pero nos supieron a gloria. Recomendable la exposición sobre Scott, si te gusta el tema y si te defiendes leyendo en inglés, porque hay que pagar 9 pound por cabeza... El cuerpo humano, los dinosaurios, la evolución humana, animales, la tierra, los volcanes... en fin, una maravilla!.

Luego, decidimos pasear como cada día, y tomamos la Brompton Road, donde encontramos un sitio monísimo para retomar fuerzas con un chocolate calentito, y nos dirigimos a Harrods, a ver si caía algun souvenir. Y algo cayó!
Decidimos volver al barrio que más nos gusta para despedir el dia, a Covent Garden, y nos tomamos la pinta de rigor en el Roundhouse, un pub típico y muy agradable en el 1 de Garrick Street.

La cena la hicimos esta vez en el barrio del hotel, Victoria, en un sitio que descubrimos aquella noche y que nos encantó. The Marquis of Westminster, en el 50 de Warwick Way, donde puedes tomarte una pinta, o cenar un plato de pescado, o un sandwich supercompleto, todo al mismo tiempo, y rodeado de velas, libros por las esquinas y sentarte tanto en una silla de madera como en una butaca orejera. Un lugar con mucho ambiente y unos camareros encantadores. Y enfrente del hotel! Tuvimos suerte de encontrarlo en alojamientos en la ciudad.
Cuarto día
El último día decidimos dedicarlo a caprichos que nos apetecía ver de la ciudad, nada de museos, y a comprar algun regalito.
Lo primero que hicimos fue dirigirnos, por consejo de Dina, hasta el 116 de Ebury Street, muy cerca del hotel, a ver una tienda que no tiene parangón. Peggy Porschen Cakes, una joya de artesanía pastelera, que parece sacada de una novela de Jane Austin, y que desgraciadamente estaba cerrada a esas horas tempranas. Pero la achicharramos a fotos!

Desde allí volvimos a Victoria Station y cogimos el metro hata la City, el barrio que nos faltaba por saborear, hasta Saint Paul (linea roja). La catedral es magnífica, pero las 14 libras que cobran por visitarla nos hicieron cambiar de idea, y la admiramos desde fuera. Y seguimos callejeando, y llegamos hasta la zona de Bank, donde se encuentra the Bank Junction, un cruce donde se juntan cinco avenidas y los edificios más importantes del Londres financiero: la Mansion House (residencia oficial del alcalde), la Royal Exchange, que tiene el honor de haber albergado los primeros aseos públicos del país, el banco de Londres y un sinfín de tráfico y de edicficios monumentales que nos encantaron.

De allí caminamos hasta la parada de metro de Monument, que recibe este nombre porque se encuentra junto al llamado “Monument”, una columna de 62 metros de altura que es la más alta del mundo y que fue construida por Wren, el arquitecto de Saint Paul en conmemoración del incendio que arrasó la City en 1666. Subimos sus 330 escalones.....
Nos dirigimos despues ahasta el entorno de la Torre de Londres, otra vieja conocida, y el puente de Londres, y visitamos la tienda de souvenirs de la Torre, que es estupenda. Comimos un sandwich en el puesto que hay allí mismo, una pasteleria-cafetería que creo que se llama Paul, y tras el descanso, cogimos el metro hasta el barrio de Marylebone, hasta Bond Street (linea roja), para buscar la calle Marylebone Lane que resultó ser una maravilla de barrio residencial, tranquilo y acogedor, lleno de tiendas encantadoras y pubs, y casas pintorescas, y donde Dina nos había recomendado visitar un par de lugares con encanto: The Button Queen, y Paul Rothe and son, que no nos defraudaron. Y que también achicharramos a fotos!

Siendo el último día, y aprovechando que no llovía, cogimos el metro hasta Lancaster Gate (linea roja), que está justo frente a una entrada de Hyde Park, y nos dimos el paseo de rigor. Recomiendo esta entrada para ir a ver la estatua de Peter Pan, porque a pocos metros de entrar ves la señal que la indica y en pocos metros la encuentras, frente al estanque, rodeadad de árboles, preciosa!
Cruzamos el parque de lado a lado, vimos de lejos el Palacio de Kensington, y llegamos de nuevo al  Albert Monument.

Volvimos a pasearnos por Covent Garden para la última pinta antes de cenar (está claro que nos gustó este barrio) y recaimos en The Freemasons Arms, en el 81-82 de Long Acre, en pleno partido del Chelsea. Un espectáculo a golpe de martes! Y es que creo que los pubs son casi lo que más me gustó del dia a dia de esta ciudad.

De nuevo cenamos algo en The Markis of Westminster, frente al hotel, y dimos por terminado nuestro viaje.
Y seguimos con ganas de volver!

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