Sinceramente debo decir que no sé que es lo que más me gusta de esta heladería romana, si sus deliciosos helados o su ubicación recóndita.
Es uno de esos rincones especiales y curiosos que todo el mundo anda buscando cuando viaja y si el viaje es con niños con más razón. Abre de tarde-noche lo cual hace que sus encantos sean todavía mayores, muchos la consideran la mejor heladería de la ciudad, asiq no dudes y pásate!
En via dei Coronari 65-66, Roma















